| Identikit del fumador |
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Se trata de una variante del empedernido. Se siente discriminado. Le fastidia que a alguien le moleste el humo, porque sostiene, por ejemplo, que más humo y contaminación hay en la calle. No acepta que fumar enferme. “De algo hay que morirse”, afirma. En los restaurantes señala que el sector para fumadores es el peor ubicado. Si alguien abre una ventana para ventilar, se queja porque hace frío. Considera “fundamentalistas” a los ex fumadores. Cuando se propone dejar, jura que nunca, nunca, va a pedirle a alguien que no fume en su presencia. Diagnóstico: Tal vez tenga un nivel adictivo elevado y haya vivido muchos años en la creencia de que jamás le será posible dejar. Su fantasía es que, si abandona el cigarrillo, no podrá controlar la ansiedad y terminará transformándose en una suerte de “monstruo”. Esta máscara de enojo, sin embargo, le sirve para disimular temores y el reconocimiento de su propia debilidad frente a la adicción. Cuando consiguen dejarla atrás, muchos de estos fumadores se ríen de sus propias convicciones anteriores. |