Identikit del fumador

El hipercontrolado
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Esta conducta es adoptada en su mayoría por mujeres. Fuman poco y tienen sus cigarrillos contados: seis o siete, muy bien repartidos, que se encienden en momentos precisos del día: después del desayuno, con el primer café en el trabajo, después del almuerzo y de la cena, antes de acostarse. Cada cigarrillo representa un ritual, una ceremonia íntima, casi secreta. Es una costumbre, una rutina de la que les cuesta mucho desprenderse. Como fuman poco, tardan en sentir los efectos del tabaco.
Varias veces intentaron dejar y no pudieron. Tampoco logran bajar la dosis. Están pegadísimas a esos seis o siete cigarrillos, que tienen un significado especial. Aunque es difícil refutar el argumento de que fuman por placer, igual son adictas a la nicotina. Piden ayuda porque saben que ninguna dosis es inocua y también quieren dejar.

Diagnóstico: Parecen los casos más fáciles de revertir, pero no lo son. Con el uso de parches de nicotina, una persona que fuma cuarenta cigarrillos diarios siente el efecto de control de la adicción. Las que fuman muy poco, en cambio, experimentan ese beneficio en menor medida. Son las personas que más necesitan apuntalamiento psicológico.