| El placer de no Fumar Una vez superado el síndrome de abstinencia comienza una etapa que durará por el resto de la vida: recuperarse de la adicción a la nicotina. Es importante saber que para no reincidir, debemos elegir la vida de “no fumador”. Vivir esta nueva etapa como un gran logro. Por ello es importante: |
| Disfrutar de los cambios |
A partir del instante en que se apaga el último cigarrillo, se produce una larga serie de cambios físicos y psicológicos. Tenerlos presentes y poder compartirlos hace mas llevadera esta etapa y brinda entusiasmo para poder alcanzar el objetivo. • A los 20 minutos se reestablecen la presión arterial, el pulso y la temperatura de pies y manos. • A las 8 horas se normalizan los niveles de monóxido de carbono y de oxígeno en la sangre. • A las 24 horas empieza a disminuir la probabilidad de un ataque cardíaco. • A las 48 horas, debido a la normalización de las terminales nerviosas, mejoran el gusto y el olfato. • A las 72 horas los bronquios se relajan y se respira mejor. Además, después de los 10 días del síndrome de abstinencia ocurre lo siguiente: • Mejora el rendimiento corporal. Se cuenta con más energía para caminar o hacer deportes. • Cambia el aspecto del cabello y la piel. • Se pierde la sensación de cansancio. • Se eliminan toxinas. • Se recupera la lucidez y la concentración. • Se regulariza el sueño. • Se gana autoestima. • Se comienza a pensar en la salud. |
| Recuperarse de la adicción |
El tabaquismo, como toda adicción, no se cura. El fumador puede recuperarse, pero la disposición a esta enfermedad permanece toda la vida. Durante la recuperación de la adicción a la nicotina, la persona va descubriendo partes de si misma, tal vez su auténtico yo que había quedado desdibujado tras la nube de humo. La recuperación implica reconocerse paulatinamente y aprender a enfrentar las distintas situaciones que se presentan desde esta nueva identidad. La recuperación demanda un cambio de vida profundo. |
| Alerta para siempre (para evitar reincidencias) |
Las reincidencias son muy frecuentes. Por eso es importante obtener información y ayuda tanto para dejar de fumar como para no reincidir. Aunque hayan pasado días, meses o hasta décadas sin fumar, si la persona vuelve a encender un cigarrillo, la inscripción cerebral se reactiva al primer o segundo estímulo como si hubiera dejado ayer. Por eso es importante mantener, de por vida, un estado de alerta para evitar reincidencias. Los factores que pueden provocar recaídas son: • Vivir el hecho de dejar de fumar, como pérdida (y no como ganancia) • La aparición de una crisis, un problema grave, una pérdida importante. En estos casos es fundamental estar muy atentos y recordar que ningún problema, por grave que sea se resuelve fumando. • Distraerse y pensar “me voy a fumar uno solo”. Acá es importante recordar que un cigarrillo reactiva la adicción, y la persona vuelve a ser un fumador. • No pedir ayuda, inmediatamente si uno ha vuelto a fumar. Un “tropezón” no es caída si uno se da cuenta a tiempo. Tener ayuda a mano, es de gran utilidad. |
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